Ya sea que bostece, jadee, huela, ronque o suspire, Ud. está aprovechando nuestra atmósfera especial. Es fácil dar por hecho este cóctel químico invisible, pero no solo es esencial para su existencia: le une a usted y a cualquier otra forma de vida en el planeta, viva o muerta. El siguiente aliento que toma probablemente incluya moléculas exhaladas por Julio César o Eleanor Roosevelt.
Y para algunos animales, el aire es una superautopista de la información. Los perros navegan con sus narices. Sus hocicos olfateadores les ayudan a identificar a sus dueños, detectar trazas de drogas e incluso detectar algunas enfermedades. Averigüe lo que sabe la nariz de un perro, y por qué ninguna cantidad de baño y baño en perfume puede enmascarar su olor personal.
Además, ¿por qué su propia nariz es clave no solo para disfrutar de un buen Burdeos, sino también para la supervivencia de nuestra especie?
Invitados:
- Sam Kean – Escritor de ciencia y autor de “Caesar’s Last Breath: Decoding the Secrets of the Air Around Us”
- Alexandra Horowitz – Investigadora de cognición canina. Colegio Barnard, autora de “Being A Dog: Following the Dog Into a World of Smell”
- Rachel Herz – Neucocientífica cognitiva, Universidad Brown, autora de “Why You Eat What You Eat,” y “The Scent of Desire: Discovering Our Enigmatic Sense of Smell”
- Ken Givich – Microbiólogo, Guittard Chocolate company







